Delícies del Berguedà nació en 2011 con dos ideas que todavía hoy perduran: elaborar yogures artesanos y crear oportunidades laborales para personas que tienen más dificultades para acceder al mercado de trabajo.
El proyecto fue impulsado por Joan Maria Sala después de conocer de cerca las dificultades de inserción laboral de muchos jóvenes con patología dual. Ese mismo año construyeron su obrador en Cercs, en el Berguedà, y con el apoyo de la Fundació Alícia comenzaron a desarrollar sus primeros yogures.

Desde finales de 2019, Delícies del Berguedà forma parte de la Fundació Horitzó del Berguedà, dedicada a la inserción social y laboral de personas con problemas de salud mental y en riesgo de exclusión.
Hacer yogur como se hacía antes
Leche fresca, fermentos lácticos y, en algunas variedades, mermeladas artesanales.
No utilizan conservantes, colorantes ni otros aditivos.

La producción se organiza según los pedidos que reciben. De esta manera pueden elaborar producto fresco y, al mismo tiempo, reducir el desperdicio.
Trabajan con ganaderos y productores cercanos y las mermeladas que utilizan las elabora Casabella, una empresa familiar de Olvan, también en el Berguedà.
El obrador y la inserción laboral
La actividad del obrador forma parte de un proyecto más amplio de inserción social y laboral. Por eso, detrás de cada yogur hay leche, fermentos y una receta, pero también personas y oportunidades.
¿Por qué Delícies del Berguedà forma parte de Pequeños Productores?
Con Pequeños Productores queremos explicar todo lo que existe detrás de los alimentos que encontramos en nuestras tiendas.
Hemos elegido Delícies del Berguedà porque reúne muchas de las cosas que queremos hacer visibles: elaboración artesanal, ingredientes de proximidad, vínculo con el territorio y un proyecto social que forma parte de su propia manera de producir.
También es nuestro productor de yogures ecológicos de nuestra marca propia REL, con el que compartimos marca.
Un proyecto, unos productos que merecen estar aquí.